La sandía es una de las frutas más consumidas durante los meses de calor, especialmente por su alto contenido de agua y su capacidad refrescante. Sin embargo, hay una parte que casi siempre termina en la basura y que empezó a ganar protagonismo dentro de las tendencias de alimentación saludable: las semillas.

Aunque muchas personas las descartan automáticamente, especialistas en nutrición remarcan que contienen nutrientes interesantes y pueden aprovecharse para preparar una infusión natural muy fácil de hacer.

En particular, hervir semillas de sandía comenzó a popularizarse por los posibles beneficios que aporta para la digestión, la hidratación y el funcionamiento del organismo.

Para qué sirve hervir semillas de sandía

Una de las propiedades más mencionadas del té de semillas de sandía es su efecto diurético natural, motivo por el cual muchas personas lo consumen para ayudar a eliminar líquidos y favorecer la depuración del cuerpo.

Además, las semillas contienen fibra natural, antioxidantes, minerales y compuestos vegetales beneficiosos.

Gracias a eso, esta infusión también suele relacionarse con beneficios digestivos y con la regulación del tránsito intestinal.

Cuándo recomiendan tomar esta infusión

Especialistas señalan que el té de semillas de sandía puede ser útil en situaciones como:

Pesadez estomacal

Estreñimiento

Retención de líquidos

Digestiones lentas

Necesidad de mejorar la hidratación

Las fibras presentes en las semillas ayudan a estimular el funcionamiento intestinal, mientras que el alto contenido de agua de la infusión favorece la hidratación general del cuerpo.

Además, los antioxidantes contribuyen a combatir el daño generado por los radicales libres, asociados al envejecimiento celular y distintas enfermedades crónicas.

Cómo preparar té de semillas de sandía

Ingredientes

1 cucharada sopera de semillas de sandía

1 litro de agua

Paso a paso

Lavar las semillas: retirar cualquier resto de fruta y enjuagarlas bien.

Secarlas completamente: dejarlas varios días sobre papel absorbente o un paño limpio hasta que pierdan toda la humedad.

Triturarlas: romperlas ligeramente con un mortero o cuchara. No hace falta convertirlas en polvo.

Hervir: cuando el agua llegue al punto de ebullición, agregar las semillas trituradas y cocinar a fuego bajo durante aproximadamente 15 minutos.

Dejar reposar: apagar el fuego y dejar reposar otros 10 minutos con la olla tapada.

Colar y servir: filtrar la preparación para retirar los restos de semillas.

La infusión puede tomarse caliente, fría, con unas gotas de limón, con edulcorante e incluso mezclada con un poco de pulpa de sandía licuada.